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Economía bajo presión: por qué la extorsión frena el futuro



Economía bajo presión: por qué la extorsión frena el futuro



Por Octavio de la Torre de Stéffano

Publicado en Referéndum: Aquí puedes leer la columna



El crecimiento económico no se detiene de golpe. Se desgasta. Se erosiona en pequeñas decisiones defensivas que, sumadas, terminan debilitando la inversión, el empleo y el consumo. La extorsión es uno de esos factores que operan en silencio, pero con efectos profundos.


En México, millones de negocios —la mayoría familiares— sostienen la economía cotidiana. Son tiendas, restaurantes, talleres, transportistas, prestadores de servicios. Cuando enfrentan extorsión, el impacto no es solo el pago indebido; es el cambio en la forma de operar. Se reducen horarios, se cancelan rutas, se limita inventario, se frena la expansión. La lógica deja de ser crecer y se convierte en resistir.


Las estimaciones preliminares sobre afectaciones recientes hablan de pérdidas entre 1,500 y 2,000 millones de pesos, con impacto en cerca de un millón de establecimientos y alrededor de 4.8 millones de personas vinculadas al empleo . No es una estadística abstracta. Es la traducción concreta de la incertidumbre en la vida económica diaria.


Pero el fenómeno es más amplio. Según la ENVE-INEGI, el costo total de la inseguridad y el delito para las unidades económicas asciende a 124,300 millones de pesos; 54% corresponde a gasto preventivo y 46% a pérdidas directas . Es decir, aun cuando no ocurre un evento visible, miles de empresas están destinando recursos a blindarse.


Ese gasto preventivo tiene un costo de oportunidad. Cada peso invertido en protección es un peso que no se destina a innovación, capacitación o crecimiento. En un entorno global competitivo, esa reasignación erosiona productividad y competitividad.


La discusión, entonces, debe cambiar de enfoque. Combatir la extorsión no es solo una tarea de seguridad pública; es una política de desarrollo económico. Si las acciones institucionales logran reducir entre 10% y 20% la incidencia de extorsión y delitos asociados, el ahorro potencial podría rondar los 18,645 millones de pesos anuales, equivalente a cerca de 0.08% del PIB. Ese capital liberado puede traducirse en inversión productiva y generación de empleo.


Pero más importante que la cifra es el efecto sistémico. Cuando baja la presión delictiva, sube la confianza. Y la confianza es un multiplicador económico. Facilita decisiones de inversión, amplía la contratación y dinamiza el consumo local.


Puede haber momentos de tensión en procesos de intervención institucional. Sin embargo, la clave está en sostener coordinación, presencia territorial y medición verificable. La incertidumbre es enemiga del empleo; la certidumbre lo impulsa.


En última instancia, la economía no florece donde hay miedo. Florece donde hay reglas claras, instituciones firmes y seguridad para trabajar. Proteger a los negocios es proteger el futuro productivo del país.


La pregunta no es si la seguridad cuesta. La pregunta es cuánto cuesta no tenerla.



Por Octavio de la Torre de Stéffano

Presidente de CONCANACO SERVYTUR México y de la Asamblea Nacional de Empresas y Negocios Familiares




Economía bajo presión: por qué la extorsión frena el futuro
Por Concanaco Servytur 4 de marzo de 2026
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